EL GIRO HACIA EL SOCIORGANISMO Y SIMBIOSIS HUMANA


De nada servirá este confinamiento si a la larga no entendemos que nuestro sistema político económico es frágil, vulnerable, y pierde estabilidad con la aparición de una entidad viral casi abstracta. La forma como hemos organizado el mundo todavía es perfectible, y además, las fisuras que padecen nos ponen en peligro a todos. Que pronto hemos olvidado (o quizá nunca hemos aprendido) que como especia humana somos un sociorganismo, una red de interacciones humanas que conforman una especie única capaz de darle la forma que quiere al planeta. Y que pronto hemos olvidado lo importante que es la simbiosis entre la especie humana y el planeta que también es un organismo más, y no una roca de la que extraer riquezas.
Oriente y occidente está reaccionando bajo la premisa de dos fuerzas que dividen el mundo en dos polos que son dos extremos imperdonables. Por un lado está el hiperindividualismo y por otro el hipercomunitarismo. Esto es, lo más importante es al individuo por sobre la comunidad, por un lado, y por otro, lo más importante es la comunidad por sobre el individuo. Estas dos maneras de reaccionar están dividiendo a los países. No hay un consenso para aunarse a una forma armónica de reaccionar al virus. Claramente n países como china, Inglaterra, prima el imperativo de la sociedad es más importante que los individuos que la integran, y en países sudamericanos, los individuos buscan salvarse a sí mismo si pensar en los demás.
¿Cómo podemos retomar imperativos político-económicos que trasciendan al escueta forma en que organizamos nuestras sociedades? ¿Será que de ahora en adelante temporada tras temporada tendremos que acostumbrarnos a cohabitar con virus cada vez más letales con grandes pérdidas y retrocesos humanos? El problema no es el coronavirus, puede que nunca nos mitigaremos por completo las plagas virales y las plagas humanas como el racismo, la explotación, etc, pero si podremos acelerar una lucha acorde a los adelantes científicos y éticos, al punto de reorientar una civilización más preparada, que no deje vacíos para que el coronavirus, la corrupción, etc, no se propaguen.
Esto nunca ocurrirá si no empezamos a pensar que como especie somos un organismo, una entidad que interdepende mucho del otro. De la misma forma, es momento de radicalizar nuestra posición frente a la simbiosis que nos hace falta hacer con el planeta. Solo hemos construido un pernicioso sistema socioeconómico que explota en lugar de cuidar y fomentar un planeta dichoso a través de todas sus formas de vida. Sobreviviremos como especie, eso está claro (aunque eso signifique perder a la mitad de la gente), pero no sabría decirles por cuánto tiempo si no comenzamos a razonar sobre estos puntos.

Yhan Coronel

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